Continúa aumentando la recaudación a través del Plan Maestro del SAT, que tiene como unos de sus ejes principales la fiscalización.
En el primer trimestre de 2025, el SAT superó su meta de recaudación. Esta alcanzó 1 billón 522 mil 101 millones de pesos, lo que representa un incremento de 276 mil 74 millones respecto al año anterior y un crecimiento real del 17.8 por ciento. Al desglosar esa cifra recaudada:
- 901 mil 258 millones de pesos corresponden a ISR (un crecimiento de 185 mil 130 millones, en comparación con los tres primeros meses del 2024),
- 400 mil 444 millones son de IVA (representando, 81 mil 90 millones más respecto al mismo periodo del pasado año),
- de Impuesto especial sobre producción y servicios (IEPS) fueron 154 mil 167 millones, mientras que por otros impuestos obtuvieron 66 mil 233 millones de pesos.
Es indudable que, el SAT seguirá intensificando su fiscalización. Por eso, prevenirse y anticiparse a cualquier auditoría del fisco es la clave para enfrentar los desafíos actuales de un mayor control fiscal.
¿Qué busca el SAT con auditorías, cartas invitación y otras formas de fiscalización electrónica?
Hoy en día, el SAT utiliza tecnología avanzada para auditar, detectar inconsistencias fiscales e identificar riesgos de manera más precisa. En ese sentido, analiza el gran volumen de datos que tiene en su poder para descubrir discrepancias (diferencias) entre estos y la información que presentan las empresas.
Para ello, el fisco emplea varios métodos entre los que destacan la comparación de la información de facturas electrónicas, pagos, declaraciones, etc., así como el cruce de información vinculando sus datos con registros de terceros, información bancaria y otros rubros.
Cuando encuentra irregularidades que no se aclaran, resuelven y/o corrigen, aplican multas y sanciones; muchas veces severas, porque puede hasta bloquearse el certificado de sello digital (CSD) utilizado para facturar. Lo cual, afectaría gravemente las operaciones y estabilidad financiera de la empresa; sin sumar los montos que además deberá pagar por concepto de recargos y actualizaciones.
Ante este panorama las herramientas tecnológicas que realicen análisis automatizados inteligentes, identifiquen y calculen riesgos fiscales asociados a la facturación (emitida y recibida) de manera preventiva y en tiempo real, antes de que el SAT lo haga, cobran gran relevancia.

